La leyenda del pescador Taawé

sábado, 9 de mayo de 2009



Debería haber más gente como Justo Bolekia. Ayer, al entrar en la Casa África, nos encontramos con este intelectual risueño, actuando como surgido de un Rohià -choza sagrada de los sabios veladores de los pueblos- para ejercer de cuentacuentista. Lo hace desprovisto de trajes académicos, vestido con un traje tradicional, machetes de cartón y arcos para trepar palmeras; y bajo unos constantes silbos del agua y las brisas que cosquillean las palmeras. Los cuentos que nos ha traído son propios de los bubis, leyendas y cuentos populares que no llevan más autoría que la lengua de los propios hombres. Mediante el canto y el humor, Bolekia nos adentró en un mundo cicatrizado por senderos que sellan nuestras vidas y por umbrales entre diversos mundos mágicos y corales.

Y de todos ellos, me quedo con uno que a mi me gustó especialmente -siguiendo así la tradición oral- y que se llama La leyenda del pescador Taawé:

Esto que te voy a contar pasó hace muchísimo tiempo, cuando todo era caza y pesca y en un lugar cuyo nombre no me puedo acordar. ¿Rihatta quizás? Si, puede que sea Rihatta...Y era ahí donde vivía Taawé, uno de los pescadores más famosos y conocidos en toda la aldea por su bondad, simpatía y valentía. Sin miedo se adentraba a la mar y pugnaba contra los grandes peces de cola gigante y alimentaba con sus redes a toda la aldea.

Taawé quiso contraer matrimonio y los ancianos del pueblo y las mujeres baribèbi le buscaron a la más bella doncella de la aldea. Al fin se casaron, pero la mujer del pescador se preocupaba mucho cuando tenía que salir a la mar. Y no era para menos, ya que es sabido que a veces los pescadores no volvían a sus hogares. Pero siempre volvía, siempre, y con tanto pescado que diez hombres o más, tenían que ayudarle para llevar los pescados a la aldea.

Un día, los demás pescadores de Rihatta le propusieron a Taawé crear una cofradía, para así, juntos, obtener mayores beneficios y ayuda mutua en lo que hiciera falta. Taawé dudó un instante porque su cayuco era pequeño, pero accedió y construyeron un cayuco más grande. La gente cantó la noticia. La gente lloró la noticia. Y en un principio todo iba bien y todos se veían con el pecho contento por la inflada alegría y los beneficios que se repartían entre todos; y más aún cuando anunciaron que la mujer de Taawé estaba esperando un niño.



Todo siguió siendo un brotar constante de felicidad hasta que, cierto día, volvieron los cofrades pero sin Taawé. La gente del pueblo y su mujer preguntaron por él, pero los pescadores decían: "¡Ahh!Quien sabe lo que pasa con Taawé. Creo que se alejó de nosotros porque quería ver a un amigo suyo de otro poblado.¡Esta loco, Taawé!". Los ancianos reunidos se preocuparon y fueron a la Rohià del Velador del pueblo, el que todo lo sabe y no desconoce secreto alguno que deambule por la faz de la tierra. Entonces, los ancianos le preguntaron sobre el destino del desaparecido pescador y el Velador les dijo: "La verdad solamente os la podrá contar el hijo de Taawé". Los ancianos se quedaron estupefactos: "¡Cheee! ¿Cómo puede decirlo un niño que apenas lleva siete días en la tierra?" Y el Velador, mostrando su rostro sereno, les indicó que tuvieran paciencia hasta que el niño creciera. Y así los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses, y la lunas y los soles se alternaban como habían provisto los dioses.



Y entonces Kööbi -el hijo de Taawé- estando en el río se encontró una hermosa concha que no dudó en coger. Sobre su palma de la mano, la concha comenzó a girar, girar y girar. Y Kööbi comenzó a cantar:

"ë nta, ë nta....

Padre, padre
Acompañado de gente mal
Y no sabía que a la gente de mal no se acompaña.
Un pez aquí,
Un pez allá,
Si está en el cayuco, allí estoy,
Si está en la orilla, allí estoy,
Si lo parten los tiburones,
Me parten también a mi.
La gente desalmada mató a mi padre Taawé,

ë lé pé a'Taawé, ë lè pé a'Taawé...

La pequeña concha, Taawé..."


Volvió Kööbi a su casa y no dejaba de cantar, dejando fluir por sus mejillas las lágrimas sinceras del canto a la memoria. Su madre asustada cogió al niño y lo llevó a los ancianos que vieron que el oráculo del Velador se había cumplido. Inmediatamente mandaron a reunir a todo el pueblo y a los pescadores. Los ancianos volvieron a preguntarles sobre el destino de Taawé y los pescadores volvieron a contestar como de antaño:"No sabemos nada. Además, este niño no tiene edad para hablar". Entonces, uno de los ancianos se le acercó al niño y se giró ante los pescadores y dijo: "Cierto que este niño no tiene edad para hablar si no están presentes los dioses. Ustedes conocisteis al gran Taawé que no se lo pensó dos veces acogeros como amigos y nunca faltó pescado. Ahora quien no tenga dinero o un cayuco no se puede permitir comer pescado. He aquí que el niño dirá lo que pasó de verdad".
Y el anciano le puso la concha sobre la palma de la mano del niño, y la concha volvió a girar,girar y girar y el niño comenzó otra vez a cantar:

"ë nta, ë nta...."



Los pescadores, atónitos, tuvieron que confesar su crimen. Habían intentado matar a Taawé con sus remos, pero en esto que un gran pez se lo llevó consigo. Los aldeanos, enfurecidos, pidieron venganza y los ancianos quisieron ahogarles, tal y como le ocurrió a Taawé. Pero la mujer de Taawé pidió que no se cumpliera tal castigo y propuso que los criminales vivieran errantes por el mundo para que de tal manera, no olvidaran y le atormentarn hasta la eternidad el crimen que habían cometido. Y así se hizo y la noticia se divulgó por todo el mundo para que nadie los acogiera.

Fue un gran día en la aldea. Porque, al fin, se supo la verdad. Y la injusticia que había envuelto al gran Taawé, se había convertido en harapos de mar.



Imágenes de Charlotte Derian.

3 comentarios:

Liedchen dijo...

Hola! Gracias por leer_me!

A mi tb me gusta pasar por aqui...
Un beso.

carmen.-

Bonaí dijo...

Yo también estuve! .
La verdad fué maravilloso.Me ha gustado mucho tu artículo.Gracias por hacer eco de un acto tan entrañable para nosotros ,la comunidad bubi residente en la Isla.
Saludos y gracias otra vez
Bonaí

Diebelz dijo...

Liedchen: me alegro ! ;)

Bonaí: Me alegro que te haya gustado! La verdad, fue un acto que me gustó muchísimo. Gracias a tí por dejar est e mensaje !

Salu2 !

 
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