Papeles inesperados

sábado, 13 de junio de 2009



Entré junto con los Ilustrados en aquel bodegón, sentándonos en el silencio, sobre aquellos troncos embarnizados por el letargo del tiempo; el mismo por quien brindamos con unos verdes biberones y tubos de Coca-Cola, ahuyentándolo después con mandíbulas batientes al rincón del olvido. ¡Qué más da la edad de uno si el pasaje ya se nos ha adosado a la piel! Lo importante en el recuerdo era el momento: el enyesque, los chorizos flambeados y el rumor que se solapaba con terror sobre el pasado blanquinegro que adornaba la pared. Y también esa espera de lo inesperado que se cubría bajo la bolsa de plástico.

Los Ilustrados, son como los Cronopios. Y a veces te preguntan y juegan obras elementales, tales como "El descubrimiento de Aurora Bernárdez y Álvarez Garriga". No me ofrecieron una caja inflada con manuscritos y papeles, poemas y artículos, sino su resultado: "Papeles inesperados", de Julio Cortázar.

Como se puede intuir, son papeles inéditos e inesperados para quien publicó -con todo su equipo de Cortazarianos- este libro. En ellos hay más historias de Cronopios, del tal Lucas, historias y cuentos simplemente, artículos dispares, versiones impares, poemas algunos y entrevistas propias. Es poliédrico como fue él mismo y entre las líneas uno vuelve a encontrarse ese estilo de quien escribió aquella Rayuela y los Manuales más dispares para reir, llorar y matar hormigas en Roma. Da igual si no has leído a Julio Cortázar, si somos lectores-antihéroes o lectores-héroes que tienen que leer no solamente sus obras, sino también sus escritos en el fondo de la caja.



Hicieron bien los Ilustrados en regalarme este libro que huele a salitre, y preguntarme silentes si he leído esto otro de Cortázar. Hicieron bien, porque era inesperado.

Por último, les dejo con un escrito que he hallado en este libro y que me ha gustado mucho:

Orden del día

"A qué viene la noche si no es buscando pájaros. Sobre la profundidad que abraza mi balcón, asisto sin palabras a la marea ciega y astuta, sus lápices infatigables, el pausado latido concéntrico de su corazón. Por eso he abandonado el sueño, saliendo de sus manos por un infinito estudio y una segura consecración. Ahora estoy enteramente en la actitud nocturna que las horas más graves exigen. Huyo de los relojes, establezco distancias invariables de mi cuerpo al llamado de timbres y campanas. Sostenido en mi balcón por una paciencia osada, miro llenarse la calle de topacios, en una sorda batalla de sustituciones, hasta que las aristas de toda construcción son arrastradas por la marea de lo que viene y las aguas de la sombra ascienden, con aspirados torbellinos silenciosos, hasta mi refugio. A qué viene la noche si no es buscando pájaros. Cuando está junto a mí, abro los brazos, la bebo profundamente y me dejo ir, ya olvidado de resistencias, como un halcón fulminado o una construcción gótica."


Julio Cortázar.

Foto by Antonio Gálvez.

3 comentarios:

kiram dijo...

Una pena que nos lo perdiéramos ;) Te debemos una caña y unas risas caballero ;)

Yaiza dijo...

Qué tendrán esos momentos inesperados que siempre nos hacen abrir los ojos como platos (sobre todo si son buenos momentos). Bonitos papeles inesperados...

Diebelz dijo...

Pues lo anoto en la lista, Kiram!

Pues si, Yaiza. Creo que lo inesperado son esos momentos que uno recuerda (y guarda) con mayor placer en la vida. Y lamento ponerme tan melancólico ! xD

Salu2 ! (Y lean a Cortázar!Jojojo!)

 
Design by Pocket Blogger Templates