Mercedes Sosa y la muda guitarra

lunes, 5 de octubre de 2009



En cierta ocasión, tuve una guitarra muda en mi regazo. Intentaba reanimarla, cosquillearla con rifeos templados pero ella no se inmutaba. Sostuve la duda bajo mi mentón. De pronto, la propia guitarra confesó la razón de su silencio prolongado que no era otra que haber escuchado la voz de La Negra. Asentí dudoso, tal y como se reverencia uno ante los locos."Pero,¿cómo es posible que existan guitarras que la acompañan en cada canto y tú hayas perdido la voz?", pregunté. "Entonces", prosiguió la guitarra, "es que no la has escuchado cantar."

Dejé la embrujada guitarra en un rincón y comencé a sumergir mis dedos en las serpentinas de Cd's. Avivé el Player, abrí la carcasa, comprobé que las pistas de la memoria no habían sido rajadas por el tiempo y encendí la voz. Con letargo los Cd's comenzaron a conformar una pequeña torre. La base era aquel Escondido en mi país, siguiéndole Voz y Sentimiento para seguir creciendo hasta la cúspide doble de Acústico (en vivo). Medio embriagado me senté al borde de la cama rascándome la barba crecida tras un lustro de intentar entender lo que le pasó a aquella guitarra. He escuchado su voz, el canto que trasciende el tiempo y claudica con acierto. Esos poemas de Alfonsina Storni, Elena Walsh y Tejada Gómez; las letras de Violeta Parra, Víctor Jara y Atahualpa Yupanqui; los tangos que cantaba Gardel, las zambas folclóricas de Oscar Matus; Charly García, León Gieco y Joan Manuel Serrat....y la voz de tantos hijos predilectos que se coagulaban con el timbre negro, oscuro de La Negra.


Mercedes Sosa y la muda guitarra.


Así que tuve que andar sin comprender a la guitarra que soñadora seguía negándose a cantar y vibrar desde el puente hasta sus menudas clavijas. Paseé, viajé, amé, toqué con otras guitarras parrandas y soliloquios hasta que un día, y sin tener que volar entre hemisferios, pude acercarme a La Negra. Se movía con esmero, balanceándose y luciendo un poncho rojizo como solamente podía imaginar por las carátulas de los Cd's. Sentados en las gradas observé que un impaciente silencio se apoderó del lugar. La brisa marina suavizaba los amarillentos bloques de cemento y en la intemperie se simulaba un trazo de Monet. Y ya con el dedo y la pregunta formulada sobre los labios, surgió aquella voz que aludía la guitarra. La cantora, sentada, alzó sus brazos como sólo lo saben hacer los dioses eternos. Se elevó el viento y el público se rugaba con sus mantos. La azada voz rompía con dulzura la tierra y el cielo se ennegrecía. Con la boca entreabierta sentí que era incapaz de imitar las letras que silvaban tan grave y manso a la par desde el timbre de La Negra.

Volví con los ojos dilatados y los pasos intentando crepitar las canciones que oí en aquella noche. Senté mi guitarra sobre los muslos."Sabes, ahora creo entenderte", le dije a la guitarra. Y ella, contenta me recordó: "¿Y sabías que también la llaman la Pachamama?". Y era entonces cuando el vacío de nuestras cuerdas y el lleno de la voz de Mercedes Sosa tenía sentido en esta tierra. Solamente ella, la madre de la tierra y el cosmos, podía cantar las canciones que los hombres rociaban con esperanzas.

Les dejo con un poema y una canción que a mí siempre me ha encantado:




4 comentarios:

Jose Ivan dijo...

Walter, sabes que leo tu blog, y que casi nunca, por no decir nunca escribo comentandolo, vale que la mayoria de las veces es por que no entiendo lo que escribes jejejejeje, es bueno reconocer mis errores, asi lo creo yo, pero esta vez, solo digo, con un castizo Olé que este post no solo me ha gustado, sino que es más, me ha encantado.
Recuerdo la noche en que fuimos con Miguel y Marta a ver a la Negra Sosa, creo q nunca podre olvidar ese día, y con tu descripción, la he vuelto a revivir.

S.T.T.L. Mercedes Sosa.

Joseph Silverman dijo...

parece que tristemente nos pusimos de acuerdo. El post es sincero y emotivo haciéndole justicia a una artista incomparable. Un abrazo

Diebelz dijo...

¡Tomaré ese Olé como un cumplido! En definitiva, me alegro que no les haya fallado al ofrecerles y testimoniar esa voz y los momentos que hemos compartido con "La Negra".

Salu2 !

Anónimo dijo...

que increible lo que escribiste.. me encantó.. lo leí y releí mas de 10 veces...

 
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