Nada

lunes, 19 de octubre de 2009



Mirando el Aasee, Münster (Alemania, 2006)



el viejo observatorio se cae de bruces
a mis espaldas -tatuadas con viajes inermes-
mientras la apesadumbrada noche lagrimea
esquirlas que con esmero cubren las aceras
liberadas de nuestras bicicletas

conservo y me abrigo con el azul chubasquero
de nuestros crepitados conciertos de aguacero
ante el chasquido que se me filtra como tinta
en la mirada incrustada al torpe horizonte
borracho de promesas retrasadas

nada
no tornes tus faros

custodio las ruinas durante los dos crepúsculos
los lunares tiritan sobre la falda negra
los violines se esconden entre ramales y hierba
mis ojos crujen como candiles el vil frío
nada cambia en páginas anteriores

aquí sigue habiendo un viejo cosmos de nostalgias
-así de viejo como las propias estrellas-
con guerras galácticas
por conquistar vías gastronómicas

carcajas que orbitan
en torno a la cocina

satélites planetarios
que rondan tu habitación

meteoritos que se diluyen
en la ranura de una puerta

los versos se rompen
y caen del cosmos
como lluvia estelar

nada
irrumpe en el estribillo de Leonard Cohen
modelando con tu braceo constante
olas que bañen mis pies

nada
no tornes tus faros

seguiré con mis compases astronómicos
guiándote hacia otras orillas
como las risueñas y muertas
estrellas


Poem by W.

1 comentarios:

Joseph Silverman dijo...

joder, estás creando unas atmósferas francamente intensas. El aguacero, el frío, la piel, la mirada...

 
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