La vida que yo veo

sábado, 12 de marzo de 2011


La vida que yo veo
anhela los extremos confines,
el Desierto, la Selva, y nada más.

Veo que Setiembre,
el de los Rojos Helechales,
deplora su materia;
que hubiera preferido ser
sólo Nieve, Inmensidad y Lobos.

Veo que el Sol
sueña con la pura luz
y que la Noche
añora los tiempos primordiales,
cuando todo era noche.

Miro también a mi corazón,
y descubro que sus deseos
se resumen, desgraciadamente,
en dos palabras:
la palabra Siempre,
la palabra Nunca.

Bernardo Atxaga, en Poemas & híbridos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una vida a base de polaridades, una vida sin matices ni grises la que preve el poema. Sí, a veces quisiera que la vida estuviera hecha de Siempres y Nuncas, porque son los matices los que nos dan problemas, los que la hacen materia compleja... también los que la hacen interesante.

Gracias por compartirlo.

María

Diebelz dijo...

Nada, María. La verdad que existe una ambición por hacer coagular todos los entes...pero ya lo dice Atxaga..."desgraciadamente" todo se quiere disentir, aparecer en los extremos. Lo cierto es que estoy de acuerdo contigo cuando dices que la complejidad hace a las cosas interesantes y también -por qué no decirlo- hermosas (en mi jerga diría otro término pero ea...), algo así como los eclipses lunares...

¡Saludos y a cuidarse! ;)

 
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