Alhambra

viernes, 5 de octubre de 2012





Fui susurro deseado del poeta muerto
 al entrar en la ciudad nevada y en cuyo nido latía
 el dorado Genil, abrigado por muros de miel. 
 Cual Boabdil, me negué a pagar el impuesto impuesto
 por este reino de pecados. 
 El semblante desgarrado, hundido en el ayeo frente al mar del cielo
 se conflagraba a tientas, en penitencia, 
 bajo el punteo claro de la lluvia. 

 Gota

                 a

                                   gota



                                              cuerpo 

                a


cuerpo

se derramaba el agua

sobre la capota del jazmín y el perfume apagado del azahar. 

Dónde quedó ese verde mar...

Donde la rosa soñaba con el canto lejano del mirlo en ausencia
no hubo más que un silencio truncado por un liviano manto de brisa, 
jondo lamento, casi quedo.

Allí me quedo.
Allí me quedo.

En un palacio de goteo
de ecos en sus entrañas,
huérfana en poetas de los Nasrí, 
arrancada de los cuentos cuya prosa regaban los jardines altos del Generalife,
lloro a lloro
ayeo en ayeo

recordando a las estrellas cuyas estelas 
se sueñan cinceladas en su tez.

Allí me quedo.
Allí me quedo.

¡Ay Alhambra!
¡Ay Alhambra!

Sé mi vera que no tengo más alegría
que tu pena en mi pena. 

Ahoguémonos como un pez milenario
en la ausencia
lloro a lloro
para convertirnos en escaleras de agua, 
en un eterno arroyo.




Poem by W.

4 comentarios:

Nayra Martínez Pérez dijo...

No escribes, te deslizas....

Diebelz dijo...

Ya...últimamente me cuesta escribir, la verdad.

Nayra Martínez Pérez dijo...

Era alrevés... era un piropo... diciendo que es "más que escribir" mmm entonces cuando no te cueste??? :O

Diebelz dijo...

Jajaja. Bue, tampoco es pa' tanto. Pero me siento halagado aunque quizás algún catedrático de poesía o un emérito escritor me tiraría el sentido sentir cuerpo abajo. Un saludo y buen finde, Nayra! ;)

 
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