Ayer no termina nunca

sábado, 7 de septiembre de 2013


"Entonces eres de los que creen que se avanza en la vida aprendiendo, de que se aprende avanzando. Me entran ganas de vomitar. La vida es una puta mierda a veces. Y ya está, sin explicación alguna."
    C., en Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet (2013)



Bajo el tierno zumbido del coche, la voz de Angels Barceló anuncia que la UE ha rechazado el tercer rescate que pedía España. El número de parados en ese país supera ya los 7 millones y los atentados terroristas se suceden día tras día. Los containers de basura simulan ser supermercados y afloran las ciudades fantasmas con más de 3 millones de pisos desalmados. Sin embargo, en ese circo de país, los fichajes de estrellas galácticas superan un récord tras otro y Messi gana su décimo balón de oro. Sí, estamos en el año 2017. 

Dos almas desnudándose, redescubriéndose, buscándose, perdiéndose...
Precisamente en ese instante alguien arrastra, bajo oscuras lentes, un equipaje por el aeropuerto. Alquila un coche blindado de apariencias y se dirige al lugar inhóspito, al acantilado de su existencia. El mismo lugar donde ella, tras desvelarse con el cuello torcido y desayunar una cerveza, se volverá a cruzar con él. Un reencuentro que parecen imitar crisis económicas dentro de sus entrañas y estados políticos sobre su tez. Un reencuentro donde se abren los frascos cerrados al vacío y se desangra en alma hasta llegar al  núcleo de su follaje. Un vis-à-vis donde se lidian palabras de diversa tensión, silencios, mentiras y misterios, anhelos y fobias. Una danza donde la directora de este filme -Isabel Coixet- desnuda a sus almas hasta el último rincón, hasta el claroscuro de sus pensamientos, las voces interiores que quisieran provocar una estampida. C. y J. se refugian ante los grisáceos vientos y la lluvia insípida en una danza donde gracias a la arquitectura de sus acantilados, se unen y se distancian entre columnas y orillas con el único fin de volver a reencontrarse.

Sin duda alguna, Isabel Coixet exhibe un filme donde la poesía visual (exprimiendo la fusión de cuerpos y arquitectura, la fotografía de Jordi Azategui) vuelve estar a flor de piel y la narración -concluida magistralmente con la interpretación magistral de Candela Peña y Javier Cámara- brinca fuera de los maderámenes preestablecidos. Ayer no termina nunca es la libre adaptación teatral de GIF -de Lot Vekemans-, es decir, la evidencia de no hallar escapatoria alguna del pasado. Somos lo que somos gracias a las vivencias tras nuestras espaldas y el puño de hierro como las mariposas bajo nuestras comisuras son incapaces de borrarse, censurarse, siquiera si intentamos huir hacia ejes cardinales opuestos a nuestros anhelos o deseos, necesidades; o bien permaneciendo inmóvil en el banco de nuestras soledades, en soliloquios, rascando el grito de Munch con la locura. Porque es una ley cósmica: ayer no termina nunca.




Título: Ayer no termina nunca
Año: 2013
País: España
Director: Isabel Coixet
Guión: Isabel Coixet, libre adaptación de la otra teatral "Gif" ("Antes te gustaba la lluvia"), de Lot Vekemans.
Música:  Alfonso Vilallonga
Fotografía: Jordi Azategui
Productora: A contracorriente Films & Miss Wasabi
Reparto: Candela Peña (C.) y Javier Cámara (J.)

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