Bienvenue parmi nous

sábado, 28 de diciembre de 2013


“Lo que yo constato es la actual devastación, la espantosa desaparición de las especies, ya sean vegetales o animales; por el hecho mismo de su actual densidad, la especie humana vive bajo una suerte de régimen de envenenamiento interno, si se puede decir así. Y pienso en el presente y en el mundo en el cual estoy terminando mi existencia: yo no amo este mundo”


En sintonía con esta taciturna mirada, con la tristeza del saber y el distanciamiento común del antropólogo francés, Éric Holder también divaga en la depresión y el plomizo ánima que carcome a ciertos individuos por el entorno en el cual laten. En su novela "Bienvenue parmi nous", sitúa a Tailander, un pintor maduro arrodillado ante una fuerte depresión. dado que todo a su alrededor se modela como superficial, con mass media y sus espirales de sinsentido y conductas sociales abyectas, auténticos bestiarios, pesadillas a flor de piel. 

Tailander y Marilou, en el horizonte de sus mundos, buscando el sentido dentro del absurdo
En la homónima adaptación cinematográfica, obra pincelada por el gran Jean Becker, Tailander (interpretado por el genial Patrick Chesnais) sigue atrapado en la noche más noche, bajo la lluvia que lo ahoga en los recuerdos. Hasta que de pronto, de manera casual,  aparece una joven Marilou (Jeanne Lambert, que ojo, que promete en el cine francés) que también huye de la violencia y el absurdo, de una sociedad que ella todavía no es capaz de vislumbrar. Tailander y Marilou, tesis y antítesis a la par, emprenden entonces una fuga para encontrarse, abandonar las sombras, reflexionar y atisbar la luz. 

La última obra del casi octogenario cineasta francés Jean Becker dista mucho de otros filmes suyos, tales como Les enfants du Marais (1999), Dialogue avec mon jardinier (2006) o Deux à touer (2008) y él mismo reconoce que no se trata de su mejor trabajo. Languidecen los críticos por la supervivencia del cineasta francés en su propio cosmos, en una mirada convencional y donde regurgita conocidos cánones y elementos propios de la filmografía beckeriana. No en balde, debe premiarse la sutileza con la cual dialoga con el espectador, distanciándose del cine comercial y masticado. ¿Cuál es el origen de la depresión de Tailander? ¿Qué remedio hallará tanto él como Marilou? Mientras Becker emplea una fotografía moderada y apenas juegos de cámara, irá progresando con los protagonistas con la luz, distanciándose del primer encuentro en plena oscuridad hasta situarlos en un halo de destello, la clarividencia. La cinta de Becker tiene una gran vigencia en cuanto que es una sutil crítica hacia la sociedad occidental y su modus vivendi -tal como hizo en Dialogue avec mon jardinier o Deux à touer-, exhibiendo en la cinta denuncias ante la violencia de género, la segregación clasista que pervive en la sociedad o las conductas de los individuos. 

No es pretexto desentrañar toda la filosofía que alberga este filme -cumpliendo ya de por sí una función vital, es decir, la de salir de la sala de cine y reflexionar, meditar y discutir sobre la obra artística- ni desenvainar, como han hecho muchos críticos de cine, la exacerbada pluma de la indignación. Pero sí urge -aunque sea de forma comedida- recordar una frase que dice el propio Tailander en este filme: "Siempre se necesita un modelo, en la pintura como en la vida, en general." Y ésta puede-y debe ser siempre- recíproca.




Título: Bienvenue parmi nous (Mi encuentro con Marilou)

Año: 2012
País: Francia
Director: Jean Becker
Guión: Jean Becker y François d'Epenoux (adaptación de la novela homónima de Éric Holder)
Música: Julien Bordeau
Fotografía: Arthur Cloquet
Producción: KJB Production, StudioCanal, France 3 Cinéma
Reparto: Patrick Chesnais (Tailander), Jeanne Lambert (Marilou), Miou-Miou (Alice), Julien Barbier (el camarero), Jean Weber (Max)

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