El retrato de Michael Jackson (un thriller de terror)

domingo, 28 de junio de 2009



En algún Ghetto metafísico, el King of rock dio con las enseñanzas de Marx. Condenado a vivir en leyendas alienígenas y conspiraciones ligadas a agencias de seguros, discográficas y un pasaje de avión para Argentina, Elvis se rascó las patillas y observó que su muerte fue más eficaz que su propia vida. Tras su parada cardiaca, vendió más discos que pastillas vitanímicas consumidas. La muerte supuso la liberación de las camisas hawaianas, de sus prisiones glamourosas en Las Vegas; pero también su abdicación. El gran mundo de las pancartas y el way of life del Highway que describió Simone de Beauvoir, del Run'n'away, de Streetlights and Glory, lo devoró.

Como en toda buena dinastía, abdicó con los sacramentos y dio la mano de su hija al nuevo King. Un chaval de un barrio de Los Angeles, el menor de los Jackson y criador de ratas que se sublevaban con las hileras de humo de las alcantarillas ante el frenesí de su sociedad. Michael su nombre y su condena al empezar a cantar y bailar la juventud. Azotado hacia la fama se convirtió en dibujo animado para competir con Hanna-Barbera y apropiarse algo de la juventud que se le escapaba, que corría y era imposible detener en el momento apropiado. Era un Thriller anticipado del siglo XXI en el cual se vio encadenado y forzado a ser protagonista en él. Lo cantó y lo bailó entre los zombies que devoran el tiempo y padecen del mismo, víctimas de un mundo donde reinaba el actor Reagan en el escenario bullicioso de guerras y paces, ideologías rojas y azules. Pero Michael quiso un Nevermind, un Nunca Jamás donde esconderse y bailar frenéticamente por más de trece minutos.




Michael Jackson se autoproclamó King of Pop, rebelde como sus ratas frente al mundo, oscuro rondando los barrios donde se escondían la generación de Tom Waits y sus caóticos delirios de libertad cultural. Pensó que la fama era lugar seguro, el vuelo de Peter Pan y encima del escenario, junto a Reagan en la Casa Blanca, vistiendo un traje dorado sobre un fondo oscuro, se vio esclavizado, renacido como un Oliver Twist que no conocía ni quería conocer. Sonriente, Reagan le estrechó la mano y le guiñó un ojo, satisfecho por abrazar al King of Industry, un empresario que hacía de la música oro. Ni Bill Gates podría superarle con sus plagiados inventos informáticos. De pronto Michael palidecía al verse danzando encerrado en una caja technicolor con videoclips de MTV, películas como Moonwalker y videojuegos donde tenía que superar danzando y cantando, gritando con furia, cada nivel de una historia cuyo final eran Scores, simples cifras.

Con furia y ya corroído, convertido en maquinaria, trabajó más y más, reventando su caja torácica. En Nevermind se refugiaba e imitaba tan bien a J.M.Barrie, que los todólogos de los Mass Media lo ajusticiaron de pederasta, loco, enfermo y todo los inclasificables calificativos que son posibles de etiquetar a un dinasta.

Decía un amigo mío, entre jarras de doradas, que Michael murió de pena. Ironica o literalmente, es muy posible. El mundo al que cantaba, el espejo que anhelaba, jamás surgió y fue presa fácil del monstruo que devoró a Elvis y otros astros. Convertido en mito, en pétreo busto, en lienzo de salón y en cuerdas vocales conservadas en vinilos y cd's, Michael Jackson también ha aprendido la lección de Marx: "Cuanto más produce un trabajador, más se empobrece;cuanto más valores produce, tanto más son ignorados; cuanto más esfuerzo, más desmayable y encorvado el trabajador (...) es resultado de un valor despojado por una fuerza mayor." Acaso Michael fue víctima de esa fuerza mayor, de un ser abominable y destructor, borracho de la ansiedad del tiempo y el consumo patológico de los hombres de Reagan. Ya convertido en un órgano más del sistema, derrochó el dinero con vicios, desorientadas ilusiones de papel y en su rostro se reflejaba el de Dorian Gray. Pero también dejó una estela musical, unas ansias palpables que han quedado para la posteridad postrera de lo que nos depara este Thriller. Acaso lo mejor será aprender de estas historias, ponerse la chaqueta roja, cogerse del paquete, hacerle frente a este Thriller y... Beat It !



3 comentarios:

Azuky dijo...

Si, hay dos minihistorias más; pero ninguna que ver la una con la otra (así soy yo)

Por cierto, no sé si sabes que vuelve Marwan (junto a Luis Quintana y Arístides Moreno) el 18 de Julio (no creo que pueda ir a verlo) :-/

En fin, un beso.

Yaiza dijo...

La vida de un genio tiene que ser complicada. La muerte de un ídolo siempre deja un vacío. Eso sí, que vivió, nadie lo puede negar. Lo malo es que sólo se le recuerde por sus excentricidades.

Luis, Marwan y Arístides... Eso habrá que verlo!

Un beso!

Diebelz dijo...

Pues Azuky, confirmado que es el 18 de julio! Es en la Sala Canary People, en las Torres, al lado del Tanatorio.

Yaiza, totalmente de acuerdo. La verdad que no era un tremendo friki de Michael, pero es de esos que formaban parte de la memoria viva y colectiva y si ves su historia...es una novela! xD

Salu2 y besos!

 
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