La noche
La noche estival suele ser una noche insomne, carente de toda prosodia salvo la emitida por los cuerpos celestes. En ella acostumbran todavía algunas pocas personas a realizar rondas nocturnas, sentarse con sus vecinos frente a sus casas o bien acomodarse en sus balcones. Buscan la brisa noctívaga que precede al sueño y se hace esperar. Mientras, la gente se preocupa por habitar la noche como antaño, cuando todavía existían el primer y el segundo sueño , arrebatada por las luces artificiales del desarrollo industrial. Así, emerge enigmáticamente el retorno a la lectura, la viveza de las conversaciones pendientes, la meditación reanimada bajo la reflectancia de la constelación de Capricornio. Pero también el sofoco condena a las fundas nórdicas al exilio, los edredones se repliegan en retirada ante patadas de piernas sueltas y las neveras permanecen dadivosas cuando una mano se introduce en ella para saciar la sed imperecedera. Se deam...
