Tres cuartos de cuartilla para Manolo: Presente permanente
Síntoma del presente permanente es la ausencia de noticias. Mientras nos preparamos con el cabello revuelto el desayuno, escuchamos en la radio tan solo crónicas eternas, actualizadas bajo la premisa del desplazamiento u omisión de una coma. Renunciamos cual Bill Murray en «Atrapado en el tiempo» al gesto de indignación para, seguidamente, apagar el transistor tras comprobar que quienes ostentan los instrumentos de conformación de la opinión pública alargan la vida artificialmente de ciertas noticias durante meses o persuaden a los ciudadanos con revivals semejantes al scroll diario. Así las cosas, quizás era errónea la sospecha de una anestesia colectiva derivada por una sobreinformación anquilosante, tal y como afirmaba Jean Baudrillard en su día. El adormilamiento y pasividad resignada acaso sea el resultado de la anulación de la Historia y su finalidad semejante a la perpetrada por el Dr. Zaius en «El planeta de los simios» . En conse...



