Serpentinas
I. Transcurren los años y se aglomeran por doquier los angustiosos deseos evocados por personas ajenas o colindantes. Caprichos utópicos como retornar al pasado para enmendar errores, tomar otras decisiones, regodearse quizá en un instante, pero siempre con la consciencia del presente que, dicho sea de paso, pertenece ya a un pasado glotón, fijado ya en un futuro inminente. El pasado siempre será futuro. Pero también los hay que hasta suspiran por experimentar la reencarnación, la eternidad y así, quizá, vivir múltiples vidas. Sin embargo, y al margen de toda superstición sobre lo que acontezca tras la muerte, ¿no estamos ya en ello? Llevo años meditándolo y no caigo en la cuenta, en que nadie me dijera: "Hijo, vivirás múltiples vidas" . Porque de hecho eso es lo que acontece entre el nacimiento y la muerte de una persona. Por contra sucede, con ponzoñosa obsesión, el hecho de recibir un catálogo de vidas ya prediseñadas y aseguradas al por mayor. Pero, ¿una vida se...



