Pasos rotos

miércoles, 26 de agosto de 2009



Madrid fue y será para mí una amante celosa -surgida de algun verso de Alberti- y la canción por antonomasia de Sabina. Es una ciudad que abogia en la rutina y calma en los viajes; y que incita a inventar los mares más allá de los rojizos tejados trillados por la naranjada que vierte el sol justiciero.

Aquí me bajo y deambulo antes de seguir mi viaje al Sur. Cojo el metro vacuo de los domingos y salgo escupido en Tribunal. Increíble los tiempos líquidos que vivimos. Esta mañana dormía en mi isla, ahora estoy en la Malasaña con los jubilados portando periódicos bajo el sobaco y dentro de unas 12-13 horas habré cruzado un océano y varias líneas meridionales.


Madrid sigue como la dejé: mutante y drogada por el frenesí del reloj. Aquí una nueva plaza, calle Fuencarral ahora peatonal, Gran Vía insomne, mercadillos de barrios, plaza Tirso de Molina con reinvidaciones florales y obras, obras y más obras. Inconfundible. Noto una tensión en mi pie.

Busco una cabina de teléfono sin pedir pero anhelando que sea pública. Absorto afirmo que son tiempos donde una cabina telefónica se ha convertido en un monumento histórico, una insignia del pasado posible de incrustar en futuras guías turísticas. Pido el número del PUB porque he perdido el PIN (si...W. es así, nada más emprender viajes siempre la caga...). Consigo rehabilitar el móvil y prosigo mi ruta por la memoria. Aquí una juerga, aquí la catada cervecera, allá el ex-piso de C... . Nostalgia. Pero queda tiempo y busco Atocha para fijarme un cuadro de Picasso; y me adelanto ante la mirada. Frente al monumento de abogados se me tensa el rostro: dolor. Ya está, pienso. Se acabó. Me cago en los tendones de mi pie. Cogeo hasta la farmacia y pido el alivio para proseguir el viaje. Y de aquí direcamente cojo el taxi.

- ¿A dónde, tronco?- pregunta quien adorna su mirada con estampas de Franco y del Atlético. Creo estar delirando porque los tópicos se presentan en este cuadrilátero de dolor que sube por mi pie.

- A Barajas. Terminal donde haya un primeros auxilios-. Mierda, pienso.


2 comentarios:

Yaiza dijo...

Madrid drogada por el reloj... Un día te aparece la tensión en el pie y otro te parece que tienes poco tiempo para exprimir cada segundo en esta loca ciudad.

Que te lo pases muy bien en tu Sur!!

Un beso.

Diebelz dijo...

¡Gracias! Ya lo vuelvo a pasar bien retrospectivamente...

Besos !

 
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