Declaro ser quien soy

lunes, 22 de julio de 2013



Declaro que no soy copiable ni plegable
un rompeolas ante vuestros escaparates untados en make-up para tristes historias (pre)visibles.

Soy un océano glaciar ante vuestra tierra prometida,
la distancia corregida por el alunizaje
que me ancla a mi planeta.

Aquí soy un bosque,
un buque de isla,
la canción dibujada.

No me salvo con el odio ni la mentira,
allá ustedes que jugáis al pasapalabras,
que apostáis por el tópico o la frase célebre
más rápida del lejano oeste
o que os rodáis una película en desguace.

Yo me habito como sobreviviente
de tantos golpes de Estado que me asestó la vida.
Y mírame: aquí me tiene en mi vera.

¿Ni olvido, ni perdón?
¿Ni perdón, ni olvido?
¿Olvido pero no perdono?
¿Perdono pero no olvido?

Descatalogadme de tales globos de cómic,
yo soy de otro andamio.


No comparto ni respeto todas las opiniones:
descarto la mezquindad en vuestros molinos de baile,
me repugna la chulería de traje,
te vomito en la zona VIP del machismo que adornáis con mentiras
y soy el No pasarán ante los fundamentalistas de la simpleza
y la doctrina del ceño fruncido tras tus oscuros anteojos.

Yo hice un pacto con el sueño:
dejo los miedos en la nevera y te reencarno a Benigni.

He quemado los Cd's de Sabina, las cintas de Hollywood y la parrilla televisiva.
Prefiero enroscarme
en el torniquete de la poesía, en el mentolado que cincelan los cantautores
y me complace ser un bandoneón en el baúl de recuerdos.

Soy la semilla de un poema que escribo en el reverso de un parte médico,
del cansancio que me fumo ante tus máscaras.

Soy el rapto perfecto para mis amigos,
Francis Drake para los brindis con cerveza,
la epifanía de un 6 de enero,
la rumba que juega al escondite,
el libro sobre el rostro de la siesta.

Sí, ¿a quién no le gusta habitar en el abecedario de tus besos,
reestaurar la copla esdrújula de las noches azuladas, cogerte
con las ganas de una rotura de avión, intentar canjear tu perfume por mis caricias?

Pero aquí hay una barricada, un muro metálico abatido.
Ya he muerto varias veces por Charlotte Corday
con la mala suerte de la buena suerte.
Soy un interrogante ante un maybe, one day.


Declaro que no soy copiable ni plegable
porque siempre iré una partitura por delante
y de nada sirven tus etiquetas
ni los tiros a dar de los desconocidos.

Declaro que no soy copiable ni plegable,
soy el braceo del salto mortal
el pentámetro yámbico
ante tu lienzo de John Constable.



By W.








2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque de tus notas a veces no veas comentarios, no por eso significa que alguien no te presta atención. Mis ojos cansados y retardatarios se posaron hoy sobre tu poesía. Me complace saber quién eres, te reconozco en el verso que escribes, y si me permites la osadía, vomito junto a ti en la sala VIP de los despropósitos.

Un abrazo internauta, con las ganas de la candidez física.

Iván.

Diebelz dijo...


Pues celebro que podamos compartir el repulso pulso ante esa zona que se extiende en nuestra sociedad, se metaboliza y trasviste en cada esquina.

Y lo mismo digo, Iván, y otro abrazo!

 
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