La chica zurda (2025)
La mano del diablo
Aunque diferentes en graduación, toda vida es rocambolesca, laberíntica como los mercados nocturnos de Taipei. La noche como trasfondo de la existencia se ve, sin embargo, inflada por luces de neón, salpicada por colores primarios y secundarios, broches de sombra y destellos. E insomne como rutilante, acoge sin concesión alguna a todo pálpito, a toda huérfana vibración. Así las cosas, no era prodigio alguno la aparición en ella de Shun-Fen (Janel Tsai), I-Ann (Shih-Yuan Man) y la pequeña I-Jing (Nina Ye) que, unidas y disgregadas a la par, intentarán adaptarse a su nuevo hogar. Un lugar lejano ya de la olvidada vida agreste del pasado con sus malezas; más hostil y cruda, un retorno forzado del cual se quiso huir y no se pudo.
El último filme de la directora estadounidense-taiwanesa Shin-Ching Tsou aborda una situación que el mundo contemporáneo se empeña en esquivar o evadir: enfrentarse a los fantasmas del pasado, aceptar su situación y condición e intentar de hallar resolución ante un conflicto abierto. “La chica zurda”, rodado con un simple iPhone, se enfoca en una revelación que transita por una compleja trama con tres perspectivas diferentes, sin renunciar a perfilar el dolor, el desengaño, la culpabilidad y su perdón. Pero la virtud de este filme, con patentado sello de Sean Baker y reminiscencias al cine de Hirokazu Koreeda, radica, ante todo, en su tono equilibrado gracias, entre otras, a la correcta intervención de la cándida mirada de la pequeña I-Jing. En un mundo donde se prioriza el dinero y el consumo, así como las apariencias sociales frente a las personas, cimentado además por un atavismo milenario, no es baladí el hecho de narrar toda la crudeza y desconsuelo que alberga esta cinta sin caer o bien en el juego de la sensiblería o trivialidad, o bien en un fango de amargura insostenible. Logro sin duda brioso es, además, la filmación de los tanteos, de las vicisitudes que encierran el descubrimiento sin nombramiento alguno, e incluso hasta violento, de la sororidad, el cariño y los afectos aún por aflorar y que darán soporte a los personajes que no hallan escapatoria alguna, sumidos en la precariedad y la angustia.
Lo “conmovedor”, como descripción y calificativo del filme, renuncia en último término a la posibilidad enfrascada en este filme. Hay circunstancias insolubles, sin alternativas. Pero justo en el término medio, interpretado por la joven I-Ann, se esconde la posibilidad, la rebeldía cuya acción anula toda agonía y permite vivir en esencia y pese a las adversidades. Pero para ello, claro está, es indispensable nombrar las cosas por su nombre y amputar la mano del diablo.
Título: Left-Handed Girl
Año: 2025
País: Taiwán
Duración: 108 min.
Dirección: Shin-Ching Tsou
Guion: John Shin-Ching Tsou, Sean Baker
Fotografía: Ko-Chin Chen, Tzu-Hao Kao
Música: Matthew Hearon-Smith
Reparto: Janel Tsai (Shu-Fen), Shih-Yuan Ma (I-Ann), Nina Ye (I-Jing), Teng-Hui Huang (Johnny), Akio Chen (Wen-Xong Chen), Xin-Yan Chao (Xue-Mei Wu), Teng-Hung Hsia (A-Ming)
Productora: Coproducción Taiwán-Francia; Through the Lens Entertainment, Cinema Inutile, Good Chaos, Le Pacte, Left-Handed Girl Film Productions

Comentarios