No Good Men (2026)
"El patriarcado es como un terreno lleno de cactus, y un hombre bueno es como una flor que puede brotar entre ellos”.
- Shahrbanoo Sadat
La flor que brota del cactus
En la sucinta filmografía de Shahrbanoo Sadat era costumbre el empleo de un prisma sujeto a la infancia. Así las cosas, en Wolf and Sheep (2016) o The Orphanage (2019) sus protagonistas transitaban por terrenos imprudentes, pero con la requerida osadía capacitada para expulsar un hálito de esperanza contenida en su búsqueda emancipatoria. Sin abandonar un Afganistán, si cabe, más desolador, Sadat desplaza ahora la mirada, se atreve incluso a ubicarse frente a la cámara y traslucir una narración desde sus propias experiencias, desde la de la mujer afgana. Pero con su último filme No Good Men (Kabul Jan, 2026) también remueve y desplaza la compostura cinematográfica, proponiendo una ingeniosa fórmula donde converge la comedia romántica -lejana de lo convencional- y la catarsis política propia que supuso la caída del gobierno de Ashraf Ghani y el retorno de los talibanes al poder en agosto de 2021. Y precisamente este denuedo, tanto formal como argumental, dota a su último filme de un inusitado potencial.
Hay, sin duda alguna, mucha sustancia y lecturas que se alinean armoniosamente en la historia de Naru (Shahrbanoo Sadat), la única camarógrafa de la principal cadena de televisión de Kabul. Dicha multiplicidad se debe, entre otras, a su situación tanto laboral como personal, constituyendo ambos espacios un dueto excepcional capacitado para radiografiar la sociedad afgana del momento, así como su condición de mujer divorciada y madre. De este modo, Sadat logra perfilar el estado fallido en el cual se encuentra su país, pero también un agónico patriarcado del cual es imposible huir, siquiera estando emplazados en círculos y clases sociales menos vulnerables. Y de ahí proviene la natural idea de la protagonista de que no existan hombres buenos siquiera en su propia familia.
Mientras Naru y su compañero de trabajo Qodrat (Anwar Hashimi) recorren sus últimos días de libertad en una caótica Kabul, la protagonista, sin embargo, se preguntará sobre la naturaleza sistémica del patriarcado y cuya pervivencia se prolonga más allá de las oscuras sombras de los talibanes. Pero al mismo tiempo recorrerá por grietas de dudas y sospechas, temores, por tibias esperanzas y desilusiones, socorriendo ante la cámara para ampliar el marco al espectador. Un marco, además, cuya dimensión se ve también ensanchada por el guion, escrito a partir también de las vivencias de Anwar Hashimi, coprotagonista del filme y que complementa, desde su mirada masculina, la requerida agudeza en la introspección sobre el Leitmotiv de la película. Ambos personajes, Naru y Qodrat, impulsan entonces una búsqueda sin pretensiones, acaso sin más destino que la que pueda proporcionar un terreno yermo, lleno de cactus y con la esperanza en la recámara.
Título: Kabul Jan (No Good Men)
Año: 2026
País: Afghanistán
Duración: 103 min.
Dirección: Shahrbanoo Sadat
Guion: Shahrbanoo Sadat, Anwar Hashimi
Fotografía: Virginie Surdej
Música: Harpreet Bansal, Therese Aune, Kristian Eidnes
Reparto: Shahrbanoo Sadat (Naru), Anwar Hashimi (Qodrat), Liam Hussaini (Liam), Yasin Negah (Director TV), Masihullah Tajzai (Samir), Torkan Omari (Anita), Fatima Hassani (Layla), Ahmad Azizi (Amigo de Qodrat), Ali Hussein Assadi (Conductor), Mirza Mohammad Hafezi (Camarógrafo)
Productora: Coproducción Afganistán-Alemania-Francia-Noruega-Dinamarca; Adomeit Film, La Fabrica Nocturna Cinéma, Motlys, Wolf Pictures, Amerikafilm


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