Un amor de verano

 

     Allá por la década de los sesenta de un siglo pasado, su efímera existencia quedaba patentada por el Dúo Dinámico. En su hit «Final de verano», Manuel de la Calva y Ramón Arcusa cantaban la partida ineludible y el rastro de intensidad condenada a ser memoria. Eran solo algunos elementos propios del amor pasional, ardiente y propio de la estación estival. Desligada del rictus de los calendarios laborales, de la cojera rutinaria, el amor cobra un sentido mágico en una época del año cuyo aroma del tiempo se extiende hacia una eternidad probada por dorados y prolongados atardeceres. Los amantes, libres de toda coerción social, seducidos por la ilusión y sus infinitas posibilidades, juegan y se desviven con insólito entusiasmo, casi como una recreación idílica e imposible de un paraíso siempre perdido y, sin embargo, presente. 

     Son innumerables las reminiscencias culturales que nos recuerdan un amor que debe ser vivido al menos una vez en la vida por toda persona. Si en el filme My Girl (Howard Zieff, 1991) ya se presencia la esencia de este amor desde la mirada infantil y nada inocente, Jep Gambardella parece padecer de una amnesia que borra todo verano propio de Mastroianni junto a Anita Ekberg. Y mientras Shakespeare sueña bajo el telón nocturno risueños líos amorosos y un joven suspira por un amor en pleno solsticio de verano en «Noches Blancas» de Dostoyevski, metálicas sintonías como Bella d’estate de Mango pugnan con boleros que derrochan una propuesta tropical y existencialista basada en que «hay vivir el momento feliz / hay que gozar lo que puedas gozar / porque sacando la cuenta en total / la vida es un sueño y todo se va».


    El amor estival es, en resumidas cuentas, un amor condenado desde sus inicios a no prosperar. Pero precisamente su fugacidad como candidez profunda hacen de ella que sea imborrable en los amantes cuyas existencias se disolverán en la espesa noche de finales de cualquier agosto. Queda entonces a la deriva, como anhelo, como posibilidad remota o un silente recuerdo hecho poema y recitado por Vada Sultenfuss. 

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