#25 Sophie Hunger - 1983 (2010)

domingo, 16 de septiembre de 2012



Guten Morgen 1983, wo sind deine Kinder? Ich bin zu dir zurückgekehrt, nur kurz noch nicht für immer.1983, zeig mir deine Finger! Man fragt nach deinem Abdruck...


De la explosión concomitante surgió una milésima de existencia. Una onda de luz traspasó la brisa de mar. Era un microuniverso encapsulado en el cosmos. Era todo y nada ante las estrellas que ignoraron mi presencia. Y antes de abandonar el ecuador trazado entre los hemisferios del latido constante, de borrar mis huellas dactilares, contemplé las postales de navidad. Canté los besos que se anclaron en mis orillas, las carcajadas que brotaban como luciérnagas de mi boca, los faros que alumbraron los océanos de Hugo Pratt, las palabras colgadas en el balanceo del árbol de Cortázar, la blanca cal bañada por el sol sobre mi tez, la mañana somnolienta -tregua de los temidos relojes-, los viernes acariciados por posavasos, el hielo repelado por nuestras suaves sábanas perfumadas, el consuelo del padre abatido pero no derrotado por las tropas atemporales de Napoleón, las caricias de los cuentos tejidos bajo taifas azules, la realidad escapándose de su propio reflejo, el mirlo sobre la verde alfombra del mañana, la sorpresa que vaciaba el vaso del estómago e inflaba el nido de la mirada en  terminales y portales, el agua glaseando el conjuro de los fogones noctámbulos. 

En la ecuación de las notas musicales, resulta el silencio como final. Danza enloquecida de Derviche, cortes de luz y mi única huella en la relatividad, una fecha antes de posarme sobre la roca de Caspar David-Friedrich. Y pasar, sin remedio, a la sala con la muerte de Marat. 






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