Las venas abiertas de América Latina

Pasados los años reventados con muertes y crímenes olvidados, un nuevo presidente estadounidense se pasea por el globo. Igual de risueño y pletórico de ilusiones, Obama se ha ganado un lugar en el pedestal con sus cataratas de palabras. Europa y sus monarcas se pusieron de rodillas cuando arribó a Downing Street; e incluso en las islas de las Antípodas todos muestran satisfacción por el Art of Obama. En Cumucarapo -perdonen, hoy se sigue llamando Puerto España, capital de Trinidad y Tobago- los líderes de Latinoamérica tampoco han hecho excepciones en cuanto a la caza por el souvenir más codiciado: una foto que reemplazcan en sus mesitas de noche. Sin duda, habrá first Ladies de la talla de Carla Bruni que cantarán las baladas noctámbulas más tristes jamás escritas.
En el escenario del circo mundial pero, Hugo Chávez sigue siendo una estrella. Sus sempiternos discursos jocosos, sus amenazantes delirios con pretextos calculados forman parte de este espectáculo. Y no hay souvenir alguno que lo desequilibre como trapecista. La imágen de la cumbre fue, sin duda alguna, la entrega que le hacía Chávez a Obama del libro Las venas abiertas de América latina, del inconfundible Eduardo Galeano. No se trata de un mero regalo, aludiendo que tras su verborreo encubre el deseo de ser el "new friend" de Obama; también quiere que lea. Si quiere ser amigo, debe leer. Debe saber que el Capital de Marx se basa en la explotación acometida a la América latina; que la doctrina Monroe y el Dollar Diplomacy, más las constantes injerenCIAs del imperio del tío Sam, han hecho que la desgracia recaiga como producto de la Historia en Latinoamérica. Y que quien publicó y dejó brotar las palabras sagradas con el fin de olvidar el olvido y buscar respuestas a las pesadillas que roban el sueño, fue también parte de la Historia, un perseguido por la bestia más despiadada.

No sé a quien agradecer. ¿A Obama? ¿Quizás a Chávez? ¿Acaso a la fotografía o a la patología de las masas? No lo sé. Pero lo cierto es que se rescata un libro que tras mi paso por la universidad me enseñó quién era aquella linda Latinoamérica a la que habían violado -como lo hizo el general Drake un buen día- y ante todo, cómo aprender la historia. Decía Galeano en este mismo libro que "la historia se estudia como si se visitara un museo; y esa colección de momias es una estafa; nos mienten el pasado como nos mienten el presente". Por tanto, hay que buscar las voces olvidadas y socorrer a la Historia que se aburre en tales museos. Y digo que se rescata un libro no porque Obama lo vaya a leer -que espero que sí y que sea mejor lector que Bill-, sino porque parece ser que han saltado las ventas del libro y muchos ciudadanos de este globo, espero que muchos, lo leerán.
Comentarios
Por lo que he visto, Chávez se lo entregó en castellano...nada, tendrá que ir a la Escuela de Idiomas :P
Salu2 Mr.Corso !